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Mateo 6 - Biblia Reina Valera 1995


Jesús y la limosna

1 [1] "Guardaos de hacer vuestra justicia delante de los hombres para ser vistos por ellos;[2] de otra manera no tendréis recompensa de vuestro Padre que está en los cielos.

2 Cuando, pues, des limosna, no hagas tocar trompeta delante de ti, como hacen los hipócritas en las sinagogas y en las calles, para ser alabados por los hombres; de cierto os digo que ya tienen su recompensa.

3 Pero cuando tú des limosna, no sepa tu izquierda lo que hace tu derecha,[3]

4 para que sea tu limosna en secreto; y tu Padre, que ve en lo secreto, te recompensará en público.[4]

Jesús y la oración

5 "Cuando ores, no seas como los hipócritas, porque ellos aman el orar de pie[5] en las sinagogas y en las esquinas de las calles para ser vistos por los hombres;[6] de cierto os digo que ya tienen su recompensa.

6 Pero tú, cuando ores, entra en tu cuarto, cierra la puerta y ora a tu Padre que está en secreto; y tu Padre, que ve en lo secreto, te recompensará[7] en público.[8]

7 "Y al orar no uséis vanas repeticiones, como los gentiles,[9] que piensan que por su palabrería serán oídos.

8 No os hagáis, pues, semejantes a ellos, porque vuestro Padre sabe de qué cosas tenéis necesidad antes que vosotros le pidáis.[10]

9 Vosotros, pues, oraréis así:[11] ""Padre nuestro[12] que estás en los cielos, santificado sea[13] tu nombre.

10 Venga tu reino. Hágase tu voluntad, como en el cielo,[14] así también en la tierra.

11 El pan nuestro de cada día,[15] dánoslo hoy.

12 Perdónanos nuestras deudas,[16] como también nosotros perdonamosa nuestros deudores.

13 No nos metas en tentación,[17] sino líbranos del mal,[18] porque tuyo es el reino,el poder y la gloria, por todos los siglos. Amén".[19]

14 "Por tanto, si perdonáis a los hombres sus ofensas, os perdonará también a vosotros vuestro Padre celestial;

15 pero si no perdonáis sus ofensas a los hombres, tampoco vuestro Padre os perdonará vuestras ofensas.[20]

Jesús y el ayuno

16 "Cuando ayunéis,[21] no pongáis cara triste, como los hipócritas que desfiguran sus rostros para mostrar a los hombres que ayunan; de cierto os digo que ya tienen su recompensa.

17 Pero tú, cuando ayunes, unge tu cabeza y lava tu rostro,

18 para no mostrar a los hombres que ayunas, sino a tu Padre que está en secreto; y tu Padre, que ve en lo secreto, te recompensará en público.[22]

Tesoros en el cielo

19 [23] "No os hagáis tesoros en la tierra, donde la polilla y el moho destruyen, y donde ladrones entran[24] y hurtan;

20 sino haceos tesoros en el cielo, donde ni la polilla ni el moho destruyen, y donde ladrones no entran ni hurtan,

21 porque donde esté vuestro tesoro, allí estará también vuestro corazón.

La lámpara del cuerpo

22 "La lámpara del cuerpo[25] es el ojo; así que, si tu ojo es bueno, todo tu cuerpo estará lleno de luz;

23 pero si tu ojo es maligno, todo tu cuerpo estará en tinieblas. Así que, si la luz que hay en ti es tinieblas, ¿cuántas no serán las mismas tinieblas?

Dios y las riquezas

24 "Ninguno puede servir a dos señores, porque odiará al uno y amará al otro, o estimará al uno y menospreciará al otro. No podéis servir a Dios y a las riquezas.[26]

El afán y la ansiedad

25 "Por tanto os digo: No os angustiéis por vuestra vida, qué habéis de comer o qué habéis de beber; ni por vuestro cuerpo, qué habéis de vestir. ¿No es la vida más que el alimento y el cuerpo más que el vestido?

26 Mirad las aves del cielo, que no siembran, ni siegan, ni recogen en graneros; y, sin embargo, vuestro Padre celestial las alimenta. ¿No valéis vosotros mucho más que ellas?[27]

27 ¿Y quién de vosotros podrá, por mucho que se angustie, añadir a su estatura un codo?[28]

28 Y por el vestido, ¿por qué os angustiáis? Considerad los lirios del campo,[29] cómo crecen: no trabajan ni hilan;

29 pero os digo que ni aun Salomón[30] con toda su gloria se vistió como uno de ellos.

30 Y si a la hierba del campo, que hoy es y mañana se quema en el horno, Dios la viste así, ¿no hará mucho más por vosotros, hombres de poca fe?

31 No os angustiéis, pues, diciendo: "¿Qué comeremos, o qué beberemos, o qué vestiremos?",

32 porque los gentiles se angustian por todas estas cosas, pero vuestro Padre celestial sabe que tenéis necesidad de todas ellas.

33 Buscad primeramente el reino de Dios y su justicia,[31] y todas estas cosas os serán añadidas.[32]

34 "Así que no os angustiéis por el día de mañana, porque el día de mañana traerá su propia preocupación.[33] Basta a cada día su propio mal.